Me buscabas, me cogías de la mano, me besabas, me mirabas a los ojos, me besabas con ellos.
Te preocupabas, querías estar conmigo. Me acompañaste a todos lo sitios y no querías despegarte de mi. Fuimos a tu casa, me esperaste, me acompañaste.
Yo era tuyo. Tu eras mio… Y desperté.
¿Por qué todo en la vida se va entre un “nada” y un “algo”?
¿Por qué un “nada” es tan eterno? ¿por qué un “algo” es tan efímero?
¿Por qué tengo éstas ganas insaciables de ti??